Las buenas nuevas comenzaron a llegar desde la semana pasada, cuando el Fondo Monetario Internacional (FMI) mejoró su pronóstico de la dinámica del Producto Interno Bruto (PIB) global para el presente año con un decrecimiento del 4,4%, en lugar del 4,9% previsto anteriormente.

«El crecimiento global se estima en -4,4% en 2020, con una contracción menos severa que la pronosticada en el informe Perspectivas de la Economía Mundial de junio de 2020″, destaca el texto.

A esto se sumó el anuncio realizado el 19 de octubre por las autoridades chinas que informaron de un crecimiento del 4,9% entre julio y septiembre, comparado con el mismo periodo del año anterior. Estas cifras, aunque menores al 5,2% esperado por los analistas, ponen a la segunda economía más grande del mundo al frente de la recuperación global y como guía para paliar la compleja situación.

Pero no todo es bueno, pues la pandemia ha provocado un crecimiento de deuda pública global, algo con lo que los países tendrán que lidiar en un plazo relativamente corto, impulsado en gran medida por el alto gasto público empleado en contener los efectos de la crisis sanitaria. Según expertos, por primera vez en la historia la deuda soberana global ha igualado en números a la economía mundial.

China, el ejemplo a seguir

El PIB de China, al término de los primeros tres trimestres de 2020, creció un 0,7% en medio de una mejora de la situación epidemiológica en el país, destacan los datos de la oficina nacional de estadísticas publicados el lunes 19 de octubre.

«Según las estimaciones preliminares, el PIB de China en términos anuales en los primeros tres trimestres de 2020 ascendió a 72,278 billones de yuanes [unos 10,78 billones de dólares] al aumentar el 0,7% respecto al mismo período del año pasado», resalta el informe.

El PIB de China cayó un 6,8% en el primer trimestre del 2020 debido a la pandemia de coronavirus, esta fue la primera vez que la economía china entró en números rojos desde 1992. Mientras que en el segundo y en el tercer trimestres el PIB creció un 3,2 y un 4,9%, respectivamente.

Dado que gran parte del mundo sigue luchando contra el virus, la recuperación de China ha sido relativamente rápida y los nuevos datos son alentadores y muestran la intensa labor de crecimiento del país asiático, que cerró el 2019 con un aumento del 6,1% del PIB.

«La economía de China continúa creciendo a tasas que ahora mismo son inimaginables para otros países afectados por el COVID-19. Las draconianas medidas de bloqueo para controlar el virus, combinadas con algunos estímulos gubernamentales, parecieron haber funcionado bien», dice Robin Brant, corresponsal de BBC China.

Según la BBC, el repunte chino se apoya en cuatro aspectos fundamentales que fueron bien analizados por las autoridades del gigante asiático: El poder del comercio exterior, las inyecciones de efectivo, el regreso de los servicios y el poder del turismo.

«La creación de empleo en China es bastante estable, lo que genera más consumo», resaltó Iris Pang, economista en jefe para China de ING Hong Kong.

Según BBC también hay una fuerte recuperación en las exportaciones y las importaciones, las que aumentaron en el último mes y agrega que «en el periodo abril-junio el sector de los servicios ya mostraba una recuperación sostenida que se ha terminado de consolidar entre julio y septiembre». Mientras que le turismo, al no poder salir del país, ha fomentado la economía con importantes ingresos tras la llamada «Semana Dorada», un feriado anual en octubre.

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