magínese visitar la Europa de 2048. Las ciudades están extrañamente silenciosas. Comunidades desesperadas en París, Londres y Berlín luchan a la sombra de edificios ahuecados. Los otrora populares centros turísticos costeros también han sido abandonados, ya que el aumento del nivel del mar ha cobrado su precio.

Al dirigirse a las áreas rurales, encontrará adónde han ido los pocos afortunados: ciudadelas brillantes, comunidades cerradas de alta tecnología diseñadas para proteger a los residentes de los estragos del cambio climático y las pandemias en curso.

Eso no significa que la vida en 2048 sea siempre sombría. El mundo se está preparando para los 39º Juegos Olímpicos de Verano, que se celebrarán en Kuala Lumpur, Malasia. Asistirán los mejores atletas, pero también pensadores, artistas y héroes nominados de todo el mundo por su trabajo en la lucha contra la crisis climática.

Europeos, estadounidenses y australianos esperan una gran cantidad de medallas, pero este año, como en la mayoría de los demás, el país que se espera que domine es China, el líder mundial en la lucha por sobrevivir al cambio climático.

¿Es este el futuro al que nos enfrentamos? Incluso si no lo es, ¿qué nos pueden enseñar escenarios imaginarios como este sobre los desafíos que enfrentamos en el presente?


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Identificar los puntos ciegos de la desigualdad

Investigadores de 13 países están pensando en este tipo de cuestiones como parte del proyecto IMAJINE , financiado por el programa Horizonte 2020 de la Comisión Europea. El objetivo de IMAJINE es explorar la desigualdad y la injusticia en los estados miembros de la Unión Europea.

La desigualdad no es solo la brecha entre los que tienen y los que no tienen en el presente. A medida que el mundo cambia y las sociedades evolucionan, pueden surgir diferentes formas de injusticia.


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COVID-19 ha alimentado la incertidumbre y, dado que tanto la pandemia como nuestra respuesta a ella han reformado las sociedades, estos problemas se han vuelto más urgentes. Necesitamos anticiparnos a formas nuevas y emergentes de desigualdad e injusticia, y comprender cómo podemos contrarrestarlas.

Para hacer esto, IMAJINE utiliza la planificación de escenarios , una herramienta para visualizar diferentes mundos futuros.

Los escenarios no son predicciones; son valiosos incluso si nunca se cumplen. El objetivo de las cuatro visiones que hemos creado no es pronosticar lo que ciertamente sucederá, sino encontrar nuestros puntos ciegos cuando se trata de planificar el futuro de la desigualdad.

Un futuro de ciudadanía digital o matrimonios de cinco personas

En nuestro primer escenario, descrito anteriormente, imaginamos un mundo en el que las ciudades están abandonadas y los remansos rurales de hoy se convierten en los lugares más deseables para vivir.

La lucha contra el cambio climático es una prioridad mundial y la tecnología de fabricación limpia de próxima generación se está expandiendo rápidamente. La desigualdad aquí se basa en quién tiene los medios para protegerse del clima cambiante.


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Otro escenario explora un mundo en el que la ciudadanía es completamente digital. Se aleja tanto de su lugar de residencia que podría ser un ciudadano europeo en línea, aunque viva físicamente en Australia.

Los que tienen y los que no tienen en este futuro no se definen por el lugar al que llaman hogar, sino por el lugar donde se les permite trabajar, jugar y reunirse en un espacio virtual. La tecnología avanzada permite a los privilegiados explorar, disfrutar y beneficiarse de estos entornos digitales, mientras que los menos afortunados quedan excluidos.

Otro escenario más explora una ruptura de la confianza impulsada por «noticias falsas», que conduce a una fragmentación de culturas y valores.

En ese futuro, algunas partes de Europa celebran matrimonios de cinco personas, mientras que otras duplican los valores tradicionales. El lugar donde vive puede impedirle explorar su identidad o crear nuevas oportunidades para definir y celebrar quién es usted.

Aprendiendo de futuros imaginados

Cada uno de estos escenarios muestra cómo la desigualdad no es solo una cuestión de cuán amplia es la brecha entre los que tienen y los que no tienen. También se trata de las formas cambiantes en que entendemos la injusticia.

El equipo de IMAJINE está invitando a las partes interesadas a explorar estos mundos y considerar cómo se relacionan con los desafíos sociales en el presente. Queremos inspirar nuevas soluciones, no imponer las nuestras.

Las decisiones de política todavía se basan a menudo únicamente en los números: cuánto cuestan las políticas, quién y cuántas personas se benefician. Sin embargo, los valores sociales y culturales cambiantes también dirigen las percepciones de las personas sobre lo que es justo y aceptable, más allá de los números.

Los escenarios que hemos creado ponen a prueba nuestro sentido de lo que importa cuando el mundo cambia. Proporcionan un escenario en el que desarrollar nuevas formas de pensar cuando se trata de ideas políticas. Nos ayudan a diseñar políticas que sean ampliamente aceptadas y se puedan adaptar a las necesidades locales.

Es posible que estos futuros imaginarios nunca sucedan, pero pueden evitar que caminemos sonámbulos hacia nuevos tipos de desigualdad y nos preparen para cualquier impacto que nuestro mundo inevitablemente encontrará.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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